Bitácora semana 7
El poder del mundo digital
Por: Mariana Paz Granados
Esta semana, luego de leer las bitácoras como ya es rutina de la clase, de la mano de las presentaciones de mis compañeros exploramos el complejo mundo de la comunicación digital y el comportamiento social. Visto desde las ideas de Dana Boyd y Jonah Berger las cuales me impactaron pues me pareció increíble quedesde las teorías se pudieran retratar de manera tan clara los comportamientos que las personas actualmente están teniendo en el mundo digital y como este mundo está cambiando quienes somos y como nos relacionamos con los demás.
Me gusto como Boyd, con su mirada crítica sobre la forma en que los jóvenes construyen su identidad en línea, me hizo cuestionar mis propias suposiciones sobre la privacidad y la autenticidad en el mundo digital. Y esto lo relaciono con un video que vimos en clase donde un influencer conversaba con su “yo digital”, pero esta versión de él era muy diferente a la real. Y Berger, con su análisis meticuloso de la transmisión social, me mostró cómo las ideas se propagan, se transforman y, a veces, se distorsionan en el eco digital.
Por otra parte, descubrí que Boyd no se limita a estudiar a los jóvenes, sino que examina cómo la tecnología redefine nuestras relaciones, nuestras comunidades y nuestra comprensión de nosotros mismos. Su concepto de "públicos imaginados" me hizo reflexionar sobre cómo, en cada interacción en línea, estamos construyendo una narrativa, proyectando una imagen de nosotros mismos que a menudo está desconectada de nuestra realidad.
Berger, me hizo entender que la viralidad no es un fenómeno aleatorio, sino el resultado de una serie de factores cuidadosamente conectados. La emoción, la practicidad, la relevancia: estos son los conceptos clave que hacen que las ideas se propaguen como un virus. Pero también aprendí que la viralidad puede ser un arma de doble filo, capaz de difundir información valiosa o de propagar nonoticia falsas y discursos de odio. Lo cual, como hemos visto en clase, termina saturándonos de información tanto positiva como negativa, afectando nuestra capacidad de discernir lo que es verdaderamente importante.
Al ir un poco más allá de lo que vimos en clase, vi que Boyd, en una entrevista, habló sobre la importancia de la alfabetización digital, de enseñar a los jóvenes a navegar con seguridad y responsabilidad en el mundo digital. Lo cual me recordó a un video que vi en tik tok, sobre cómo es verdad que nacimos como nativos digitales, pero todavía debemos aprender como navegar el mundo digital y usarlo de manera correcta para potenciar quienes somos. Por otro lado, Berger, en un podcast, explicó cómo la narración de historias es una herramienta poderosa para comunicar ideas, para conectar con las emociones de la audiencia y para generar un impacto duradero. Pues con el tiempo he aprendido que las historias conectan de una manera única con las personas que las escuchan.
Boyd y Berger me han recordado que el mundo digital no es un espacio neutral, sino un reflejo de nuestras sociedades, con sus luces y sus sombras. Me han enseñado que la tecnología puede ser una herramienta poderosa para el bien, pero también puede ser utilizada para perpetuar desigualdades y difundir desinformación.
Teniendo en cuenta lo que mencione en esta bitácora, cada vez me doy cuenta de la manera en la que el mundo digital esta “superando” el mundo real, pues ahora se ha vuelto más importante estar conectados mediante internet, que en persona. Por ejemplo, si no entiendes un trend o chisme que este circulando en las redes sociales en el momento, quedas automáticamente excluido de la conversación por el simple hecho de no estar tan presente en esa parte del mundo digital, entonces de cierta manera ahora se ha vuelto necesario que tengamos una presencia en el mundo digital para poder entender y participar del mundo real.
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