Bitácora semana 8

Navegando en un mundo de noticas falsas

Por: Mariana Paz Granados

Esta semana continuamos con las presentaciones sobre autores influyentes en el estudio de las teorías de comunicación. Donde aprendí sobre Ramon Nogueras, psicólogo y profesor español, autor del libro “Por qué creemos en mierdas”. Él se centra más que todo en estudiar el alcance que noticias o información falsa puede tener en la sociedad, pero también intenta comprender porque creemos firmemente y fácilmente en este tipo de información. Al hacer esto introduce el concepto de bulo, el cual se refiere a información falsa que se difunde como si fuera verdadera y gracias al alcance que tiene el internet y las redes sociales esta se propaga rápidamente, y estos se caracterizan por ser carentes de evidencia y fundamentación.

 

Teniendo esto en cuenta, vimos algunos ejemplos de cómo este concepto se ve “en la vida real”, como cuando los hinchas del Junior de Barranquilla creyeron que habían ganado una final porque alguien había publicado que esto era así en Twitter, pero esto terminó siendo falso. Este ejemplo no es tan grave y puede ser hasta gracioso, pero nunca sabemos el alcance que una noticia falsa puede tener ya que, como lo vimos en clase, estas pueden llegar a tener un impacto grave y duradero en la vida de una o varias personas. Por ejemplo, si constantemente una persona ve información falsa sobre migrantes, puede comenzar a estigmatizarlos o tener percepciones erróneas frente a este tema. 

 

Otro aspecto que me llamó la atención fue el de ¿por qué creemos tan fácilmente en las noticias falsas?, tema que Nogueras aborda desde una mirada psicológica. Según él, esto pasa porque vemos todo tipo de información tan rápida e instantáneamente que creemos en lo que vemos sin cuestionarnos la veracidad de nada (como si estuviéramos en automático) y como si esto no fuera poco también buscamos más información al respecto para confirmar lo que vemos, y nos quedamos en la primera impresión sin intentar cuestionar el contenido que consumimos. Personalmente, también creo que hacemos esto porque es más fácil creer que todo lo que vemos es verdad, a tomarnos el tiempo de investigar la veracidad del contenido que consumimos. 

 

Esto, pienso que se relaciona bastante con la constante saturación de información en la que vivimos donde nos quedamos en lo superficial del contenido, pero no nos interesa saber más sobre este porque ya estamos pensando en pasar al siguiente, es como si fuéramos adictos al hecho de saber más, y como lo vi en la clase de teorías de comunicación II, preferimos saber poco de muchos temas que saber mucho de un solo tema. Pues creemos que de esta manera podemos participar en una mayor cantidad de conversaciones en el mundo digital y en el mundo real, pero entonces deberíamos preguntarnos ¿Qué tan valiosas son las conversaciones que tenemos actualmente?

 

Por otra parte, un tema del que habla Ramon Nogueras en su libro es de cómo las redes sociales ayudan en gran medida a la viralidad de noticias falsas y cómo los algoritmos favorecen el contenido llamativo o amarillista. Por una parte, las redes sociales permiten que la información se comparta instantáneamente a una audiencia masiva. Esta velocidad facilita que las noticias falsas se viralicen antes de que puedan ser verificadas. Y como lo vimos durante las protestas del 2019 en Colombia, las noticias falsas a menudo apelan a las emociones, como el miedo, la ira o la sorpresa, por lo que este tipo de contenido es más propenso a ser compartido, lo que aumenta su viralidad. 

 

Por otra parte, los algoritmos están diseñados para hacer que el usuario participe lo más posible, esto significa que priorizan el contenido que genera clics, comentarios y compartidos, incluso si es falso o engañoso, aspecto que obviamente contribuye a la divulgación de contenido que no ha sido verificado. Así mismo, los algoritmos nos presentan información que coincide con nuestras creencias existentes, lo cual puede reforzar la exposición a noticias falsas y limitar nuestra exposición a perspectivas diversas. Aspecto que, creo, es el único que puede hacernos “despertar” del bucle de noticias falsas en el que a veces nos sumergimos.

 

Por último, pienso que cada vez es más difícil discernir qué contenido es verdadero en las redes sociales, más ahora con el auge de las IA, por lo que es nuestro deber ser críticos con el contenido que consumimos, cuestionar lo que vemos y lo más importante, explorar diferentes perspectivas de un mismo tema para, de esta manera, construir una opinión informada y evitar creer ciegamente en mierd*s.

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